reconoce
Pruébalo sin registrarte

Aprende a leer lo que la cara enseña durante un instante

Una micro-expresión dura menos de medio segundo. Casi nadie las ve, y casi todo el mundo puede aprender a verlas. Aquí entrenas esa habilidad con ejercicios cronometrados y mides, con tu propio dato, cuánto mejoras.

Empezar gratis, sin cuenta Ver los planes

Cómo funciona

1 · Mides dónde estás

Un pre-test cronometrado te da tu línea base. Sin él, «he mejorado» es una sensación; con él, es un número.

2 · Aprendes la señal

Qué músculo se mueve en cada emoción y con cuál se confunde. Comparas el rostro neutro con la expresión, lado a lado.

3 · Practicas a tu velocidad

Destellos de 500 ms hasta 33 ms, con corrección inmediata. Bajas cuando aciertas, no cuando te aburres.

4 · Lo mantienes

Tres minutos al día. La sesión diaria insiste en las emociones que peor llevas y la racha te sostiene los días flojos.

Los dos entrenadores

Micro-expresiones

Rostro neutro → la expresión destella una fracción de segundo → neutro. Pre-test, lecciones, práctica con velocidad ajustable y post-test con medición de mejora. Dentro eliges entre las 7 emociones básicas o el set ampliado de 11.

Expresiones sutiles

Las que aparecen de verdad en una conversación: baja intensidad, parciales, sin destello. Con explicación anatómica en cada ítem.

Por qué de suscripción

Porque no es un curso que se termina: es una habilidad perecedera. Quien entrena unos minutos al día la conserva; quien hace un maratón de una tarde la pierde en semanas. El plan paga la práctica diaria —selección adaptada a tus fallos, racha y progreso— no un vídeo que ver una vez.

Mensual
9 €
al mes

IVA incluido · cancela cuando quieras

Probar 7 días
Acceso permanente
149 €
pago único

Un pago, sin renovaciones · IVA incluido

Comprar

Comparar los planes en detalle y ver las preguntas frecuentes →

Lo que esto no hace

No detecta mentiras, no lee pensamientos y no sirve para decidir sobre personas. Una expresión indica actividad emocional; el porqué lo pone el contexto, no la cara. Se dice aquí, en la portada, porque es donde suele estar la promesa que otros no cumplen.